Antes de empezar: lo que te ahorra problemas
Antes de cambiar las escobillas, vale la pena dedicar un minuto a dos cosas que evitan la mayoría de sustos: confirmar la medida correcta y preparar el parabrisas. Si hay polvo, restos de insectos o una película grasa, el primer barrido puede arrastrar esa suciedad y marcar el cristal, además de gastar la goma nueva más rápido. Si el parabrisas está muy sucio, límpialo primero y aprovecha para dejarlo a punto con esta guía: guía para lavar el coche.
Otro detalle importante es proteger el cristal cuando levantes el brazo. Coloca un paño sobre el parabrisas para amortiguar cualquier golpe si el brazo se te escapa. Parece exagerado, pero un descuido puede terminar en una grieta o una marca difícil de quitar.
Cómo cambiar los limpiaparabrisas paso a paso
El cambio se hace en pocos minutos y no necesitas herramientas. La clave es soltar el enganche sin forzar y comprobar que la escobilla nueva queda bien fijada antes de bajarla al cristal. Si no encaja del todo, suele notarse enseguida porque hace ruido o deja zonas sin limpiar.
- Levanta el brazo del limpiaparabrisas y protege el parabrisas con un paño.
- Localiza el enganche entre el brazo y la escobilla.
- Libera la escobilla vieja pulsando la pestaña o desenganchando el gancho, según el sistema.
- Coloca la nueva y asegúrate de que queda fijada con un clic.
- Baja el brazo suavemente y prueba el barrido con agua o líquido lavaparabrisas.
Si el chorro sale flojo o desviado, no siempre es culpa de la escobilla. A veces es suciedad en los conductos o boquillas parcialmente obstruidas. Si quieres repasar lo básico para llevar el coche al día, aquí tienes el hub: mantenimiento del coche.
Cuatro errores que conviene evitar
El primero es más frecuente de lo que parece: comprar una medida incorrecta. Puede dejar zonas sin limpiar o rozar en los extremos, y al final terminas pensando que la escobilla “sale mala”. El segundo es elegir un enganche incompatible, algo común cuando cambias de marca o compras un modelo “universal” que no encaja perfecto. También conviene bajar el brazo siempre con la mano, porque si cae de golpe puede dañar el parabrisas. Y por último, evita usar las escobillas con el cristal sucio: la suciedad actúa como lija, deja marcas y acorta la vida de la goma.
Si conduces a menudo de noche con lluvia y notas que la visibilidad no es buena, revisa también los faros. A veces el problema no está solo en el barrido, sino en la iluminación: cómo pulir los faros del coche.
Si hacen ruido o dejan marcas, haz estas comprobaciones
Si acabas de cambiarlas y no van finas, normalmente el motivo es el montaje, suciedad en el cristal o una presión irregular del brazo. Cuando dejan estrías, suele bastar con limpiar bien el parabrisas y asegurarte de que la goma está bien asentada en toda su longitud. Si hacen ruido, revisa que la escobilla no haya quedado torcida o a medio encajar. Y si saltan al barrer, es muy habitual que el cristal tenga una película grasa o restos de cera que hacen que la goma “rebote”.
Si quieres una guía más completa para mantener el coche en buen estado y evitar fallos tontos, aquí tienes: cuidados del coche.
Recomendación Autohero para que duren más
Revísalas de vez en cuando y cámbialas cuando empiecen a dejar marcas, hagan ruido o veas la goma cuarteada. En invierno, evita arrancar el barrido con hielo pegado: despega primero la goma y usa líquido adecuado para no forzar el sistema ni desgastar la escobilla antes de tiempo.
Si estás haciendo mantenimiento general, aprovecha para revisar niveles y básicos como parte de una revisión del coche. Al final, son pequeños detalles que evitan sustos cuando peor tiempo hace.
Mantén tu coche seguro y a punto
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